Una corteza dorada en la superficie es el sello distintivo de una pasta horneada perfecta. Un error común es no asar lo suficiente, ya que deja el plato pálido y poco atractivo. Para obtener resultados óptimos, espolvoree con queso parmesano rallado y pan rallado y gratine durante los últimos minutos.
4. Usar la bandeja incorrecta
Elegir la bandeja adecuada es más importante de lo que cree. Si es demasiado grande, la pasta se secará; si es demasiado pequeña, corre el riesgo de derramarse. Una bandeja mediana, ligeramente untada con mantequilla para evitar que se pegue, es la mejor opción.
5. No dejar reposar antes de servir