5. El clima no le ayuda
Aunque es resistente, la sansevieria prefiere temperaturas estables. Los cambios bruscos, como corrientes frías, calor repentino o noches muy frías, pueden hacer que deje de crecer.
¿Qué hacer? Mantén la planta lejos de ventanas que se abren todo el tiempo, aires acondicionados o calefactores. Lo ideal es que esté entre 15 y 29 °C la mayor parte del tiempo.
6. Necesita una poda
A veces, una buena poda puede hacer maravillas. Si tiene hojas feas, secas o amarillas, la planta sigue gastando energía en mantenerlas vivas. Al quitarlas, le das la señal de que puede enfocarse en crear nuevas.
¿Qué hacer? Usa tijeras limpias y corta desde la base las hojas que se ven dañadas. No hace falta podar las sanas, solo retira lo que ya no le sirve.
7. La maceta es demasiado grande
Parece raro, pero una maceta demasiado grande también puede frenar el crecimiento. ¿Por qué? Porque la tierra se mantiene húmeda por más tiempo, lo que puede afectar las raíces. Además, sin un poco de presión en las raíces, no hay motivo para que la planta quiera multiplicarse.
¿Qué hacer? Usa una maceta del tamaño justo. Si sientes que sobra demasiado espacio o la tierra se queda húmeda por días, es hora de cambiarla por una más pequeña.
La planta de serpiente en maceta de terracota añade elegancia a una sala de estar soleada con un sofá beige acogedor.
Fertilizante suave hecho con cosas de cocina
Aunque la sansevieria no necesita mucho abono, una ayudita suave en los meses cálidos puede marcar la diferencia. Fortalece las raíces, mejora el color de las hojas… y quién sabe, tal vez le dé ganas de sacar uno que otro hijito.