Los garbanzos aumentan los niveles de hierro en el organismo, lo que los convierte en un alimento especialmente adecuado para quienes padecen anemia ferropénica, causada por la deficiencia de este mineral. Además, su contenido en fibra convierte a estas legumbres en excelentes aliados para el intestino, ya que también les confieren un efecto laxante, ideal para combatir el estreñimiento.
Contraindicaciones
A menos que se padezca alguna alergia o intolerancia específica, no existen contraindicaciones específicas para el consumo de garbanzos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que si eres propenso a sufrir problemas intestinales, como la colitis, es mejor evitar los excesos. Es bien sabido que los garbanzos, al igual que otras legumbres, consumidos en grandes cantidades provocan un aumento de gases intestinales, lo que resulta en flatulencia, acompañada de una sensación de hinchazón abdominal, una molestia pasajera.
Recetas
Como ya he mencionado, los garbanzos son extremadamente versátiles y se pueden usar en una amplia variedad de recetas. Por ejemplo, puedes añadirlos a la pasta en un primer plato sencillo pero sabroso, o puedes preparar una sopa de castañas y garbanzos para entrar en calor en las primeras semanas de otoño. Para platos rápidos pero deliciosos, no olvides la farinata de garbanzos ni las albóndigas de garbanzos, que también son ideales como aperitivos.