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Reducí al mínimo el consumo de televisión, especialmente programas sensacionalistas o cargados de malas noticias.
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Dedicá tiempo a actividades que te traigan alegría, como caminar, conversar, leer o simplemente descansar en silencio.
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Creá un entorno sereno en tu casa, con menos pantallas y más espacio para el diálogo o el descanso.
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Aprendé a decir no a lo que te hace daño, sin sentir culpa.
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Perdoná, aunque no lo merezcan. El perdón no libera al otro, te libera a vos.
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No busques perfección, buscá sentido. Una vida con propósito, por pequeña que parezca, vale más que una vida de apariencias.
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Recordá que el corazón no solo bombea sangre, también guarda memorias. Escuchalo.
Las palabras del doctor Cházov no son fórmulas científicas, pero resuenan como verdades humanas profundas. A veces, vivir mejor comienza con un gesto tan simple como apagar el televisor… y encender tu vida.