Esta es la forma más directa de obtener todos sus beneficios.
Ingredientes:
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1-2 dientes de ajo fresco.
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Opcional: 1 cucharadita de miel cruda (para endulzar y por sus propias propiedades antibacterianas).
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Opcional: Unas gotas de jugo de limón.
Preparación:
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Pela los dientes de ajo.
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Machácalos con el lado plano de un cuchillo grande o en un mortero. Déjalos reposar 10 minutos. Este paso es crucial para que se forme la alicina.
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Mezcla el ajo machacado con la miel y/o el limón si lo deseas.
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Consúmelo directamente.
Cómo tomarlo:
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Puedes tragarlo como una pastilla con un vaso de agua para evitar el sabor fuerte.
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Para mejores resultados, se recomienda en ayunas o entre comidas.
2. Té o Infusión de Ajo
Ideal para aliviar síntomas de resfriados, dolor de garganta y congestión.