Luego añadimos la leche entera, la leche condensada y el aroma de vainilla. Mezclamos suavemente hasta que todos los ingredientes se combinen perfectamente.
Luego, vierte el caramelo líquido o casero en el recipiente, yo he usado uno de 20 cm de diámetro. Esto le dará a tu flan esa dulzura extra y un bonito acabado dorado con el caramelo.
Si no tenéis en casa comprado y queréis el casero es muy sencillo. Es poner al fuego 6 cucharadas de azúcar, 4 cucharadas de agua y una cuchara de postre de jugo de limón. Fuego medio hasta caramelizar.
Después de que el caramelo esté en su lugar, vierte la mezcla de huevo y leche en el recipiente. Tapamos con la tapadera si tuviera el recipiente o bien con papel de aluminio. Bien ajustado. Que no tenga ninguna salida de aire.
Introducimos en una olla con dos dedos de agua caliente. El agua debe ocupar 3/4 partes del recipiente del flan. Tapamos con una tapadera la olla. Vamos a cocinar al baño maria.
A un fuego lento, fuego bajo, numero 3 o 4 de mi placa de inducción que es del 1 al 9. Y deja que el flan se cocine lentamente. Este método de cocción a fuego lento es lo que le da al flan su textura característica.
Vamos a dejar cocinar 40 minutos por reloj.
Pasado el tiempo comprobamos por un lado si esta cuajado pinchando. Si está listo, tapamos nuevamente, colocamos tapadera en la olla y con el fuego apagado dejamos reposar una hora.
Una vez finalizada la hora, sacamos el recipiente, dejamos enfriar a temperatura ambiente un poco, lo tapamos siempre y luego lo pasamos a la nevera, donde no congela de 6 a 8 horas. Hasta que este enfriado completamente.