En una cacerola grande, combina los trozos de manzana y el azúcar. Cocina a fuego medio hasta que las manzanas estén suaves y caramelizadas, aproximadamente de 10 a 15 minutos. Retira del fuego y deja enfriar ligeramente.
En un tazón grande, bate los huevos y luego añade la leche, el extracto de vainilla, la canela y la sal. Mezcla bien.
Agrega los cubos de pan a la mezcla de huevo y leche, y remueve hasta que estén completamente cubiertos.
Añade las manzanas caramelizadas al tazón con la mezcla de pan y revuelve hasta que estén bien distribuidas.
Vierte la mezcla en el molde preparado y presiona ligeramente con una espátula para compactarla.
Hornea en el horno precalentado durante 45-50 minutos, o hasta que esté dorado y firme al tacto.
Retira del horno y deja enfriar durante unos minutos antes de servir.
Decora con trozos de nueces o cualquier otro fruto seco por encima.