Al vapor o hervida para guarniciones ligeras y digeribles.
Salteada con ajo y aceite para una guarnición sencilla y sabrosa. En sopas y caldos para platos calientes y nutritivos.
Cruda en ensaladas con repollo finamente picado, aderezada con limón o vinagre.
Fermentada, como el chucrut, para un aporte probiótico.
También se puede usar como envoltorio para rollos, en lugar de pasta o tortillas.
Contraindicaciones del repollo: Cuándo evitarlo
A pesar de sus numerosos beneficios, el consumo de repollo puede no ser adecuado para todos:
Las personas con hipotiroidismo deben moderar su consumo, ya que contiene sustancias (bociógenos) que pueden interferir con la absorción de yodo.
Quienes padecen síndrome del intestino irritable o distensión abdominal pueden tener dificultad para digerir el repollo, especialmente crudo.
Quienes toman anticoagulantes deben tener en cuenta su alto contenido en vitamina K, que puede interferir con sus medicamentos.
En cualquier caso, siempre es recomendable consultar a un médico o nutricionista en caso de afecciones particulares.