Preparación de la fruta:
Lave bien los albaricoques.
Córtelos por la mitad, deshuéselos y pélelos si lo desea (pelarlos es opcional; la piel aporta fibra y color).
Córtelos en trozos pequeños.
Maceración:
En una olla grande, combine los albaricoques, el azúcar y el jugo de limón.
Deje reposar de 1 a 2 horas a temperatura ambiente para que suelten su jugo.
Cocción:
Coloque la olla a fuego medio-bajo.
Deje hervir a fuego lento y luego reduzca a fuego lento.
Cocine de 30 a 50 minutos, removiendo ocasionalmente para evitar que se peguen, hasta que estén espesos y brillantes.
Opcional: Macháquelos ligeramente con un machacador de papas para obtener una textura más suave.
Prueba de cocción (Prueba del plato):
Enfríe un plato pequeño en el congelador.
Vierta una cucharada de mermelada en el plato frío. Deje reposar 1 minuto.
Presione con el dedo; si se arruga y mantiene su forma, está listo.
Almacenamiento:
Vierta la mermelada caliente en frascos de vidrio esterilizados y ciérrelos bien. Conservar en el refrigerador hasta por 3 semanas o procesar al baño maría para una conservación más prolongada.
💡 Consejos para una mermelada de albaricoque perfecta
Los albaricoques maduros pero firmes son los mejores: demasiado maduros = demasiado blandos, verdes = demasiado ácidos.
No omita el jugo de limón: equilibra el dulzor y ayuda a que la mermelada cuaje.
No necesita pectina añadida: los albaricoques y el limón aportan pectina natural.
🌍 Nota cultural
La mermelada de albaricoque (Mishmish) es una conserva muy apreciada en Oriente Medio, el norte de África y el Mediterráneo; a menudo se sirve con queso, pan o té de la mañana.
Así que, aunque “Mazah” puede haber sido una errata, la tradición detrás de esta receta es real, deliciosa y centenaria.
¡Que disfrutes de la mermelada! 🍑✨