¿Por qué muchas personas no sienten nada en misa?
Padre Pío fue muy claro —y muy duro— en este punto. Decía que muchos no reciben consuelo espiritual porque asisten con el cuerpo, pero no con el alma.
La Eucaristía no cambia… somos nosotros los que llegamos cerrados, distraídos o incrédulos.
Según él, quien vive ese momento con fe auténtica:
Sale fortalecido
Recibe paz interior
Aprende a soportar mejor el sufrimiento
Comienza a transformar su vida lentamente
Un acto de amor silencioso que lo cambia todo
Padre Pío pasaba horas enteras celebrando misa. No por exageración, sino porque vivía cada segundo como si estuviera al pie de la Cruz.
Decía que, cuando el sacerdote eleva la hostia, María está espiritualmente presente, reviviendo el sacrificio de su Hijo.
Por eso pedía a los fieles que no miraran ese momento con indiferencia, sino con amor, reverencia y entrega.
En resumen: no reces por costumbre, reza con el alma
La próxima vez que estés en misa y llegue la elevación de la Eucaristía, recuerda esto: