El pescado y el marisco congelados tienen una vida útil variable según el tipo y el contenido de grasa. Los pescados magros, como el bacalao, el lenguado o la merlán, pueden mantener su calidad en el congelador de 6 a 8 meses. Los pescados grasos, como el salmón o el atún, tienen una vida útil más corta, generalmente entre 2 y 3 meses, ya que las grasas tienden a enranciarse más rápidamente incluso a bajas temperaturas. En cuanto a los mariscos, los crustáceos como los camarones, el cangrejo y la langosta pueden durar de 3 a 6 meses, mientras que los moluscos como los mejillones y las almejas se conservan bien de 2 a 4 meses.
3. Verduras
Las verduras congeladas, si se preparan correctamente, pueden durar en el congelador hasta 8 a 12 meses manteniendo su buena calidad. La mayoría de las verduras, como las espinacas, el brócoli, las zanahorias, las judías verdes y los guisantes, conservan bien su sabor y textura si se escaldan brevemente (un proceso llamado escaldado) antes de congelarlas. Este paso ayuda a conservar el color y las vitaminas, a la vez que reduce la probabilidad de pérdida de textura. Algunas verduras, como los tomates, pueden congelarse crudas, pero su vida útil es menor, generalmente entre 2 y 3 meses, y se aprovechan mejor en salsas o sopas una vez descongeladas. Las patatas y otras verduras con almidón, si se cocinan antes de congelarlas, pueden durar hasta 10-12 meses.