Sabías que los hombres viejos tienen el pen…

Con el tiempo, si no se corrige la causa, el daño avanza. Los riñones pierden capacidad de filtrado, se acumulan toxinas en el cuerpo y comienzan a aparecer síntomas más evidentes: hinchazón notable, fatiga extrema, dificultad para concentrarse, cambios importantes en la orina y problemas de presión arterial difíciles de controlar.

Las imágenes comparativas suelen mostrar un riñón con vasos sanguíneos saludables frente a otro con estructuras colapsadas o dañadas. Esto representa años de hábitos acumulados, no un problema que aparece de un día para otro. Por eso, la prevención es tan importante como el tratamiento.

Uno de los errores más comunes es pensar que solo las personas mayores tienen problemas renales. La realidad es que cada vez se detectan más casos en adultos jóvenes, e incluso en personas aparentemente sanas. El sedentarismo, la mala alimentación y el consumo excesivo de ciertos medicamentos sin supervisión médica están pasando factura.

El abuso de analgésicos es otro punto delicado. Muchas personas toman medicamentos para el dolor de forma frecuente, sin considerar que algunos de ellos, usados en exceso, pueden dañar los riñones. Lo que empieza como una solución rápida puede convertirse en un problema serio a largo plazo.

También influye el hábito de ignorar infecciones urinarias. Cuando no se tratan adecuadamente, estas infecciones pueden ascender y afectar los riñones, causando daños que podrían haberse evitado con atención oportuna.

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