No sé ustedes, pero para mí, el otoño empieza de verdad cuando aparece en el horno: la piada dei morti. Es un postre sencillo, casi tímido, pero en cuanto lo pruebas, te transporta al pasado. Las abuelas de nuestros abuelos la preparaban con lo que tenían: un poco de masa de pan, un chorrito de vino, un puñado de nueces. Nada más.
Hoy en día es más dulce, más rica; algunos le añaden miel, otros más frutos secos, otros unas pasas extra «porque es buena para la salud». Pero la esencia sigue siendo la misma: un postre para recordar, para compartir, para reconfortar cuando refresca. Y sí, se llama «piada dei morti» porque se preparaba para el Día de Todos los Santos, cuando la cocina se llenaba de aromas y las familias se reunían alrededor del horno.
La preparo todos los años a finales de octubre, cuando necesito una tarde tranquila y llena de fragancias.
Piada dei morti: una masa de pan, nueces, pasas y… ¡recuerdos! Piada de los Muertos
Tiempo de preparación: 25 minutos
Tiempo de levado: aproximadamente 3 horas + 1 hora
Tiempo de cocción: 30 minutos
Total: aproximadamente 4 horas y media (pero se pasa volando, te lo prometo)
Calorías
Aproximadamente 200 kcal por porción (para 10 porciones con eritritol) – 220 kcal con azúcar
Ingredientes
250 g de harina (la harina tipo 1 también sirve, para un sabor más rústico)
12 g de levadura fresca de cerveza (disuelta en un poco de leche tibia)
50 g de eritritol (o azúcar, si prefieres un sabor más clásico)
Pasas sultanas al gusto (yo uso muchas, pero es opcional)
Una pizca de sal
3 huevos enteros
50 g de mantequilla derretida
Un puñado de nueces peladas
Un puñado de almendras
Variaciones: algunas personas añaden una cucharada de miel o un poco de vino dulce (como Albana o Trebbiano). A veces le añado unas avellanas para darle más sabor.
Preparación 1. La masa aromática