Seis semillas pequeñas que despiertan grandes defensas

Pedro, 72 años, agregó semillas de girasol a su avena. Notó que ya no sentía ese bajón antes de la comida. Estas semillas aportan grasas saludables y vitaminas del grupo B, asociadas con energía más estable.

Pero la energía física no es lo único que se mueve. Espera y verás.

7. Apoyo silencioso al sistema inmunológico

Las semillas de calabaza contienen zinc, un mineral clave para las defensas. No es magia, pero sí un nutriente que el cuerpo utiliza a diario para responder mejor a los retos del entorno.

Y cuando las defensas se sienten acompañadas, el ánimo también responde.

6. Bienestar emocional que se siente en lo cotidiano

Hay algo calmante en el aroma de semillas tostadas. El ajonjolí contiene triptófano, un compuesto relacionado con la producción de serotonina. Muchas personas describen una sensación de mayor calma y mejor descanso.

Pero lo que sigue va más allá del ánimo.

5. Protección antioxidante que trabaja en silencio

Dentro del cuerpo, los radicales libres actúan como el óxido en el metal. Las semillas como la linaza y el sésamo negro contienen lignanos y antioxidantes que podrían ayudar a reducir ese desgaste celular.

Y aquí empezamos a tocar un punto clave para la salud a largo plazo.

4. Un corazón que agradece lo simple

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