1. Engrase un molde desmontable de 20 cm, espolvoree con sémola y deje enfriar. Precaliente el horno a 180 °C (calor superior/inferior).
2. Coloque el quark bajo en grasa, la sémola, los huevos, el azúcar, el polvo para pudin de vainilla, la ralladura y el zumo de limón en un bol y mezcle bien. Al gusto, mezcle unos 150-200 g de bayas o frutas de hueso picadas con la mezcla de queso y colóquelas en el molde preparado.
3. Hornee el pastel en el horno precalentado durante unos 55-60 minutos. Después de unos 20-25 minutos, cúbrelo con papel aluminio para evitar que se oscurezca demasiado. Una vez transcurrido el tiempo de horneado, déjalo reposar en el horno apagado durante unos 15-20 minutos con la puerta entreabierta. Retíralo y déjalo enfriar. Afloja con cuidado el borde del molde y déjalo enfriar completamente sobre un plato para tartas.
4. Espolvorea el pastel con azúcar glas antes de servir.
Consejo:
5. Me sobraron frambuesas congeladas y las extendí por encima. El pastel está precioso, ligero y esponjoso, justo como nos encanta la tarta de queso.