En marzo de 2024 la comunidad científica quedó perpleja ante el caso de un alemán que, por decisión propia, recibió 217 dosis de diferentes vacunas contra el COVID‑19 en apenas 29 meses, desafiando toda recomendación sanitaria.
La historia captó titulares sensacionalistas, pero detrás del asombro emergió una pregunta rigurosa: ¿qué ocurre con el sistema inmunitario ante una estimulación tan repetitiva y prolongada?
Investigadores de la Universidad de Erlangen‑Núremberg, Alemania, aprovecharon la oportunidad para estudiar al llamado hipervacunado de Magdeburgo y explorar si la inmunidad se amplifica, se agota o sufre desajustes tras centenares de pinchazos.
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¿Cómo se realizó la investigación?
Perfil del participante hipervacunado
El voluntario, de 62 años, aportó evidencia de 130 dosis confirmadas por la fiscalía y registros detallados de otras 87, administradas entre marzo de 2021 y octubre de 2023, incluyendo preparados de Pfizer‑BioNTech, Moderna, AstraZeneca, Johnson & Johnson y variantes bivalentes.
Según el estudio publicado en The Lancet Infectious, el sujeto no reportó efectos adversos relevantes ni mostró alteraciones en 62 parámetros clínicos rutinarios evaluados a lo largo del seguimiento, lo que permitió un análisis inmunológico sin interferencias patológicas.
Análisis inmunológico y controles
El equipo recolectó suero, sangre periférica y saliva antes de la dosis 214 y en cinco momentos posteriores, comparando los resultados con un grupo control de 29 adultos que habían recibido el esquema estándar de tres vacunas mRNA.
Se midieron niveles de anticuerpos IgG, clases IgM, IgA e IgG4, capacidad neutralizante contra variantes original y Ómicron, frecuencia de linfocitos B específicos, clonotipos T CD8+ dirigidos a epítopos clave y la funcionalidad citotóxica mediante ensayos de proliferación y citoquinas.
Qué descubrieron los investigadores