Otra incógnita relevante es cómo respondería el organismo ante futuras dosis de refuerzo o ante nuevas vacunas contra otros patógenos; los resultados actuales no garantizan que el sistema inmune pueda sostener indefinidamente una estimulación constante sin desregulación.
Finalmente, los investigadores enfatizan que no avalan la hipervacunación como estrategia colectiva; más bien, proponen usar los datos para ajustar modelos de inmunidad, optimizar esquemas booster y tranquilizar a quienes dudan de la seguridad de refuerzos periódicos.
En síntesis, la historia del hombre de 217 vacunas recuerda que la inmunología humana es sorprendentemente tolerante, pero que las intervenciones médicas deben diseñarse con evidencia, proporcionalidad y supervisión experta, no con iniciativas personales basadas en rumores o incentivos económicos.