Sumá la leche y el jugo de limón, mezclando hasta que quede una masa homogénea.
Volcá la mezcla en un molde de 23×11 cm previamente enmantecado y enharinado.
Horneá a 180ºC durante 30 a 35 minutos o hasta que al pinchar con un palillo salga seco.
Mientras se enfría, prepará el glaseado mezclando la leche condensada con el jugo de limón.
Una vez tibio, decoralo con el glaseado y, si querés, ralladura extra por encima.
Consejos y recomendaciones:
Podés reemplazar la leche por yogur natural para una textura más húctil y sabor más intenso.
Asegurate de no sobrebatir la mezcla para que el budín no quede denso ni apelmazado.
Si querés intensificar el sabor, podés infusionar la leche con la ralladura antes de usarla o añadir esencia de vainilla.
Si el horno calienta mucho desde abajo, colocá la bandeja en una rejilla superior para evitar que se dore de más por debajo.
Se puede conservar perfectamente por 3 o 4 días si lo guardás en un recipiente hermético o envuelto en film.
Este budín también puede ser una excelente base para cupcakes o tortas rellenas con crema de limón.
Para una opción más ligera, se puede usar aceite en lugar de manteca (aproximadamente 100 ml).
Conclusión final:
Este budín de limón es una receta clásica que nunca pasa de moda. Su sabor fresco, su textura suave y su facilidad de preparación lo convierten en una opción ideal para cualquier ocasión: desde un desayuno especial hasta una merienda de domingo. Además, con algunos ajustes podés personalizarlo a tu gusto o convertirlo en un postre más sofisticado. Animate a prepararlo, porque pocas cosas superan el aroma de un budín casero saliendo del horno.
Un limón y 5 minutos ¡Pastel de limón que se derrite en la boca!
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