Una obra maestra de la repostería húngara: ¡el pastel Gerbeau! ¡Sencillo y delicioso!

 

  1. Macerado de frutas: Cortá los damascos secos en trozos pequeños y dejalos en cognac al menos 20 minutos para que se hidraten y aporten sabor al relleno.
  2. Elaboración de la masa: En un bol grande, mezclá la harina, sal, azúcar impalpable y levadura. Agregá la manteca fría y desmenuzá con los dedos hasta obtener una textura arenosa. Incorporá el huevo, la clara, la ralladura, el cognac y la leche tibia. Formá una masa suave sin amasar de más. Dividila en 4 partes iguales, envolvelas y refrigeralas por al menos 30 minutos.
  3. Preparación del relleno: Mezclá las nueces picadas con el azúcar. Reservá junto con la mermelada y los damascos escurridos.
  4. Armado: Estirá una por una las 4 porciones de masa en forma rectangular del tamaño del molde. Enmantecá y enhariná un molde rectangular o cuadrado. Colocá la primera capa, cubrí con mermelada, espolvoreá con nueces azucaradas y distribuí parte de los damascos. Repetí el procedimiento hasta completar las capas. La última capa debe ser solo de masa, sin relleno arriba.
  5. Leudado y horneado: Tapá el molde con un repasador y dejalo leudar en un lugar cálido por 1 hora. Luego llevá al horno precalentado a 170 ºC durante 50 minutos o hasta que al pinchar con un palillo, salga seco.
  6. Cobertura: Una vez fría, fundí el chocolate con la manteca a baño maría. Verté sobre la tarta y alisá con espátula. Dejá enfriar hasta que solidifique. Si querés, decorá con nueces picadas o líneas de chocolate blanco.
  7. Corte y presentación: Cortá en cuadrados o rectángulos parejos. Es ideal servirla a temperatura ambiente.

consejos y recomendaciones

  • Para un sabor más intenso, usá mermelada casera o agregá un toque de jengibre o canela al relleno.
  • Es importante que las capas sean del mismo grosor para lograr una cocción pareja y una presentación prolija.
  • Esta tarta se conserva muy bien: hasta 5 días refrigerada, y mejora al segundo o tercer día.
  • Podés congelarla ya cortada en porciones, envuelta en papel film.
  • Ideal para regalar en fiestas: se puede presentar en cajas o bandejas decoradas.

historia y curiosidades

La tarta Jerbo fue creada en honor al pastelero suizo Emil Gerbeaud, quien trabajó en la histórica confitería Gerbeaud de Budapest. Su versión combinó técnicas francesas con ingredientes típicos de la región, como las nueces, damascos y chocolate.

Desde entonces, el pastel Jerbo se convirtió en un símbolo de la repostería húngara. Es habitual encontrarlo en ferias navideñas y reuniones familiares. Cada familia tiene su variante, y se considera una receta «de legado».


conclusión

La tarta Jerbo es mucho más que un postre: es un viaje a la cocina tradicional europea, donde el sabor y la historia se combinan en capas. Aunque lleva algo de tiempo y dedicación, el resultado vale completamente la pena. Es elegante, rica, y perfecta para sorprender.

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