Empieza pelando las tres manzanas, quitándoles el corazón y cortándolas en rodajas. Cuando estén listas, rocíalas con zumo de limón para evitar que se doren. Mientras tanto, prepara un molde redondo de 22 cm: puedes untarlo con mantequilla y espolvorearlo con harina o simplemente forrarlo con papel vegetal.
En un bol grande, mezcla los huevos y el azúcar con una batidora eléctrica. Batir hasta que la mezcla esté espumosa, luego agregar la leche, el aceite y una pizca de sal, sin dejar de mezclar. Agregar la harina, previamente tamizada con la levadura, mezclar bien y sazonar con canela molida, una cucharada de ron y la mitad de la ralladura de limón.
Luego, verter la mezcla en el molde preparado, disponer las rodajas de manzana y espolvorear toda la superficie con una cucharada rasa de azúcar moreno. Hornear en horno precalentado a 180 °C (350 °F) durante unos 45 minutos.
Antes de sacar la tarta de manzana del horno, probar siempre con un palillo (si sale húmedo, hornear unos minutos más). Dejar reposar la tarta en el molde unos quince minutos y luego pasarla a un plato para servir. Es una tarta de manzana ligera, pero un último toque de azúcar glas, en mi opinión, es la guinda del pastel. Si quieres que la receta sea aún menos calórica, puedes sustituir el aceite por 30 gramos más de leche.