Usar calcetines limpios significa pies sanos. Cámbiate los calcetines a diario y lávalos con agua tibia para eliminar el sudor y las bacterias. Evita las bandas elásticas o apretadas que restringen el flujo sanguíneo y busca diseños aptos para diabéticos o de compresión ligera que brinden soporte sin presión. Elige calcetines sin costuras para evitar irritaciones y asegúrate de que te queden cómodos, ni demasiado sueltos ni demasiado apretados. Unos cuantos pares de calcetines bien hechos son una inversión sencilla en tu salud y comodidad.
Conclusión: Un simple hábito, una gran diferencia
Usar calcetines en casa puede parecer algo pequeño, pero puede mejorar la circulación, proteger la piel delicada, facilitar el sueño y prevenir resbalones peligrosos. Para las personas mayores, la comodidad y la seguridad suelen empezar desde abajo. Así que la próxima vez que te relajes en casa, ponte un par de calcetines cómodos. Deja que esa suave calidez te recuerde que cuidar tu salud puede ser sencillo, y empieza por algo tan pequeño como tus pies.